
Maribor: reconocernos en un modelo compartido
Volvemos de Maribor con nuevos aprendizajes, ideas y alianzas, pero, sobre todo, con una convicción reforzada: la principal fortaleza de la economía social europea es la coherencia de su modelo.
Nuestros territorios, organizaciones y políticas son diferentes, pero compartimos una misma forma de entender la economía: poner la actividad de nuestras entidades al servicio de las personas, responder a las necesidades sociales y construir territorios más inclusivos, sostenibles y cohesionados.
Eso es lo que hemos hecho durante estas jornadas del proyecto europeo RESEES: conocer, compartir, cooperar y aprender. Hemos contrastado herramientas de medición del impacto, estrategias territoriales, ecosistemas de innovación y experiencias capaces de conectar administraciones públicas, economía social, universidades, empresas, centros de conocimiento y comunidades locales.
Las aportaciones de Nouvelle-Aquitaine, nos han mostrado la importancia de disponer de herramientas específicas para evaluar la innovación social y acompañar las transiciones desde una perspectiva social, ambiental, territorial y democrática. No se trata únicamente de contabilizarresultados, sino de comprender cómo se producen los cambios, qué relaciones se generan y qué mejoras permanecen en las personas, las organizaciones y los territorios.
Desde Emilia-Romagna, nos han acercado a modelos que conectan investigación, innovación social, políticas públicas y desarrollo comunitario. Sus prácticas reflejan el valor de la coprogramación, la colaboración entre sectores y la creación de estructuras estables para responder colectivamente a retos complejos.
También hemos conocido la experiencia de UCOMUR y la Región de Murcia, con la participación de Elena Díaz, y su trabajo para vincular universidades, emprendimiento y economía social, facilitando que nuevas ideas puedan probarse y convertirse en proyectos empresariales viables.
Todas estas experiencias, distintas entre sí, comparten un elemento esencial: la innovación social no surge de iniciativas aisladas. Aparece cuando combinamos conocimientos, conectamos capacidades y construimos alianzas que permiten llegar más lejos de lo que podría hacerlo cada organización por separado.
Desde EINA hemos aportado la experiencia de las empresas de inserción de Navarra: la medición de la mejora progresiva de la empleabilidad, el Balance Social para visibilizar el valor social y económico generado y el trabajo de evaluación que permite analizar cómo las políticas públicas y las asociaciones sectoriales fortalecen el ecosistema. También hemos compartido nuestra apuesta por proyectos cooperativos capaces de vincular empleo inclusivo, desarrollo rural, sostenibilidad social e innovación territorial.
Nuestra aportación parte de una idea clara: no basta con conocer cuántas personas acceden a un empleo. Necesitamos comprender el proceso, hacer visibles los avances personales, sociales y profesionales, analizar qué apoyos funcionan y demostrar el valor que generan las empresas de inserción para las personas, las empresas, las políticas públicas y el conjunto de la sociedad.
En este camino, la tecnología puede ser una gran aliada. Puede ayudarnos a ordenar información, detectar desigualdades, identificar patrones y generar evidencia para tomar mejores decisiones. Pero debe estar siempre al servicio de las personas, reforzando —y nunca sustituyendo— el acompañamiento, el conocimiento profesional y las relaciones humanas que sostienen los procesos de inclusión.
Queremos agradecer especialmente al Gobierno de Navarra y a la Dirección General de Economía Social y Trabajo (DGEST) que hayan contado con EINA como stakeholder de RESEES y nos hayan invitado a participar en este espacio europeo. Estar presentes nos permite aportar el conocimiento de las empresas de inserción navarras, contrastarlo con el de otros territorios y regresar con nuevos aprendizajes para nuestros proyectos y políticas.
El viaje también ha mostrado la cohesión alcanzada por el grupo de trabajo de Navarra, formado por CEISNA, FUNDENA, ANEL, GURE SUSTRAIAK, EINA y la DGEST, la cátedra de economía social de la upna, reas navarra. Somos organizaciones diferentes, pero compartimos una visión clara y con evidencias, sobre el papel que la economía social puede desempeñar en el desarrollo económico y social de Navarra.
Maribor nos ha permitido conocernos mejor, compartir inquietudes y seguir generando confianza. Porque un ecosistema no se construye solamente reuniendo organizaciones: se construye reconociendo lo que aporta cada una, compartiendo objetivos y aprendiendo a trabajar juntas.Volvemos como un grupo aún más unido y con más capacidad para impulsar nuevas colaboraciones.
Merece una mención especial la Agencia de Desarrollo Regional de Podravje-Maribor, nuestros anfitriones, y en particular Vladimir Rudl, responsable del proyecto en Eslovenia. Podravje desarrolla dentro de RESEES una experiencia piloto relacionada con la medición del impacto social, en un contexto en el que la región busca reforzar su ecosistema de economía social y su capacidad de cooperación.
Las visitas al Centro de Reutilización de Slovenske Konjice, a la cooperativa Bela Murva y a la iniciativa social y terapéutica Nazaj na konja nos permitieron comprobar cómo la economía circular, la recuperación de actividades productivas y el acompañamiento a las personas pueden traducirse en soluciones concretas y arraigadas en el territorio. También conocimos iniciativas como Zelena Japka, la cooperativa Dobrina y el centro de actividades para personas mayores de Maribor, que reflejan la diversidad del ecosistema local.
Gracias a nuestros anfitriones por abrirnos las puertas de sus organizaciones y de su territorio, pero también por su cercanía y hospitalidad. Nos han recordado que la cooperación europea se construye en las sesiones de trabajo, pero también en las conversaciones informales, en los paseos y alrededor de una mesa. Y debemos reconocer que, en Maribor, esas mesas han estado especialmente bien servidas.
Regresamos con una tarea compartida: reconocer nuestro valor diferencial común dentro de la diversidad, analizarlo, medirlo y saber contarlo. Medir no para reducir nuestra realidad a una cifra, sino para aprender, mejorar las decisiones y demostrar la contribución social y económica de nuestro modelo.
La economía social es innovadora no solo por lo que hace, sino también por cómo lo hace: cooperando, distribuyendo responsabilidades, arraigando la actividad en el territorio y situando el bienestar colectivo en el centro.
La sociedad necesita nuestro modelo. Hagámoslo más fuerte, más visible y más capaz de demostrar todo el valor que genera.
Gracias a todas las organizaciones y personas que habéis compartido conocimiento, tiempo y experiencias durante estas jornadas.
Seguimos construyendo una economía social europea diversa, conectada y coherente con sus valores.
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